LOS FAMOSOS CONCURSOS INTERNOS:

 

LOS POSTERGADOS DE TENIENTE

El domingo me levanté dispuesto a ganarle a todas las malas vibras, las de la vida personal y las planetarias. Muñido de una taza de café y de los periódicos, empecé a vivir el día. Y para no echarlo a perder luego de entrada decidí empezar por las páginas finales de las revistas y así encontrar algo cultural, simpático o divertido. Pero la mente me llevo a pensar en mi “amigo” de Teniente el de “ SEXTA REGION TE SALUDA” El Trabajador que no es de la realeza ni de los clanes poderosos.

 

Les juro que empecé a meditar en el. Por algunos segundos mi mente entabló un desquiciado monólogo: "El ha buscado todas las formas de encontrar más trabajo, ha trabajado en todo lo que ha surgido. No sabe qué más que hacer". Me contó el otro día, que No podía creer que un tonto y generalizado anuncio sobre “CONCURSO INTERNO” , su posible futuro le echara a perder todo el día. Cuando lo vi que la cosa no era chiste y que estaba enganchado en una tristeza infinita, decidí escribirle a fin de que tenía que definirse: O sobrevivía o se suicidaba.

Por qué será que cuanto más mayor uno se pone, menos vale en el mercado laboral. Somos una inmensa masa de personas sobre los 50 que tenemos buena salud, capacitaciones internas , estudios universitarios, grados académicos, muchos una tremenda experiencia, otros excelentes currículos y todos estamos estigmatizados por haber pasado la barrera de los 50 y por lo tanto a ser cesantes de nuevas oportunidades, potenciales cesantes o expertos en trabajos esporádicos, y eso con suerte.

Pensé en su tristeza y en los 30 y más años de trabajo, la mayoría de ellos en excelentes condiciones hasta que se cumplió 50 y empezó la batalla. Como si no fuera suficiente se empezó a perder la lozanía y la juventud, tener que agregar la lucha contra el miedo a no ser capaz de autofinanciarse, el temor a enfermar, a deprimirse, a sentirse un inútil. Es como un combo al estómago, uno siente que se desvanece su dignidad, en fin, la lista es larga y dura. La vivo yo, lo vive mi “amigo de la “Sexta Región te saluda” de la Gerencia de Servicios y la viven miles de chilenos y millones a nivel mundial.

Becas, capacitaciones internas, reconocimiento laboral, que no valen un cinco, porque no tienen peso académico o no tienen mercado. Dedicación de trabajó de décadas, camisetas empapadas y hoy, llegan jóvenes desplazándolos y en algunos casos patéticos llegan con una patudes increíble, realzando la ignorancia a esa “cana que asoma en la cabellera laboral que denota el paso del tiempo . Hoy “amigo” tu vida la maneja el mercado del trabajo. Qué dolor sentirán los viejos estandartes. No me explico cómo lo soportan. Los veo a diario, en las calles, en las oficinas, en los pasillos de las empresas, resignados a trabajar en cosas para las cuales no estudiaron, a postergar sus sueños porque el mercado lo exige, a transformarse en fieras para poder sobrevivir. Es injusto para nosotros que aún tenemos tanto que entregar, mil veces más injusto para quienes empiezan armados de sueños, y nos ven magullar de impotencia y ven como el cotidiano vivir , desvanece las ganas y la esperanza en el camino de la vida.

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